jueves, 24 de septiembre de 2026

(sin asunto)



En un fragmento de suspiro

del tiempo desolado

germinó la ira de la injusticia

como espurna de camposanto.

 

Quien movió los hilos

y enmarañó los ánimos,

ni se declaró ateo

ni compadeció al diablo,

obró maquinalmente humano.

 

Los ávidos se apresuraron a escupir,

los de medio candil a toser

y los más mundanos a asentir

sin mañana, ni aún presente, ni ayer.

 

A medida que nos despertamos,

se nos duerme la mano en las manos

y nadie quiere marcar la navaja,

pero ven y arrastran a palos. 

 

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