
En la adolescencia, mi hermano bicigótico, que es hijo único, pintó una figura antropomorfa desnuda y con cresta de punk en mi paleta de mezclas, la llamó txi txin; aunque él no era consciente, estaba pintando su autorretrato.
De aquel txi txin, que ningún pincel se atrevió a ocultar con remolinos de colores secundarios, como hijos de un dios menor nacieron otros txi txin con capacidad propia de reproducción, cada uno con fisiología y personalidad propia, ampliando una familia extensa horizontal que creció y creció con el paso de los años: la familia txi txin, cuyo vínculo de asociación peculiar no fue la consaguinidad, sino la amistad y el respeto.
Pero txi txin no fue el primero en su estirpe. En la historia de la ilustración gráfica aparecen personajes de similar naturaleza, como los azulados pitufos de Peyo, los pícaros golpistas de Hergé o los prudentes y desapercibidos petisos de Jan, que se caracterizan por difundir la idea de igualdad entre los diferentes miembros de un grupo, aunque desde diferentes perspectivas. De todos ellos, quizás los que mantengan mayor parecido con los txi txin sean los petisos, incluso en trazo y color; pero en reconocimiento a la originalidad de mi hermano debo decir que por aquel entonces él no sabía que existían, siendo su brote de inspiración ajeno al trabajo del maestro Jan.
Ahora, ¿qué es un txi txin?, ¿por qué se escribe en minúsculas?, ¿por qué no tiene plural? Es difícil de determinar, pero un txi txin es un uno individual y, a la par, cada uno de los txi txin; se representa a sí mismo y al conjunto de la familia, es un sujeto gregario que comparte status y derechos con los miembros de su unidad grupal, un ente que se confunde entre la individualidad y el conjunto; nunca sabes, aunque veas a varios juntos, si son partes de un todo o un todo que se divide en partes. Sin embargo, lo trascendental no es el txi txin en sí, sino lo que representa: la unidad común.
Si los txi txin se alzasen algún día en revolución, ardería Barcelona, y como decía hace años un gato con nombre propio: si hubiese sido de día, habría pasado de largo, pero, señores, era de noche y todos los gatos son pardos.
Lamentablemente, esta ciudad, este país, este planeta, tendrán que esperar para ser un lugar más justo y txi txinario.
De aquel txi txin, que ningún pincel se atrevió a ocultar con remolinos de colores secundarios, como hijos de un dios menor nacieron otros txi txin con capacidad propia de reproducción, cada uno con fisiología y personalidad propia, ampliando una familia extensa horizontal que creció y creció con el paso de los años: la familia txi txin, cuyo vínculo de asociación peculiar no fue la consaguinidad, sino la amistad y el respeto.
Pero txi txin no fue el primero en su estirpe. En la historia de la ilustración gráfica aparecen personajes de similar naturaleza, como los azulados pitufos de Peyo, los pícaros golpistas de Hergé o los prudentes y desapercibidos petisos de Jan, que se caracterizan por difundir la idea de igualdad entre los diferentes miembros de un grupo, aunque desde diferentes perspectivas. De todos ellos, quizás los que mantengan mayor parecido con los txi txin sean los petisos, incluso en trazo y color; pero en reconocimiento a la originalidad de mi hermano debo decir que por aquel entonces él no sabía que existían, siendo su brote de inspiración ajeno al trabajo del maestro Jan.
Ahora, ¿qué es un txi txin?, ¿por qué se escribe en minúsculas?, ¿por qué no tiene plural? Es difícil de determinar, pero un txi txin es un uno individual y, a la par, cada uno de los txi txin; se representa a sí mismo y al conjunto de la familia, es un sujeto gregario que comparte status y derechos con los miembros de su unidad grupal, un ente que se confunde entre la individualidad y el conjunto; nunca sabes, aunque veas a varios juntos, si son partes de un todo o un todo que se divide en partes. Sin embargo, lo trascendental no es el txi txin en sí, sino lo que representa: la unidad común.
Si los txi txin se alzasen algún día en revolución, ardería Barcelona, y como decía hace años un gato con nombre propio: si hubiese sido de día, habría pasado de largo, pero, señores, era de noche y todos los gatos son pardos.
Lamentablemente, esta ciudad, este país, este planeta, tendrán que esperar para ser un lugar más justo y txi txinario.