lunes, 29 de marzo de 2010

Concesiones con f

Concesiones, la vida social es un cúmulo de concesiones, unas veces regladas con leyes escritas, otras con costumbres morales o normas culturales, pero todas ellas concesiones, concesiones y concesiones, que nos privan de libertad individual y hacen prevalecer la de los demás.

Una de mis últimas inquietudes es satisfacer mi voluntad personal, no estar pendiente de mi entorno y potenciar un egoísmo altruista conmigo mismo, pero me cuesta, me cuesta liberarme de influencias como mis experiencias pasadas, mis recuerdos angostos, la educación recibida y la identidad construida en mi desarrollo personal.

En ocasiones pienso que soy esclavo de los miedos, me enfrento a ellos, los supero y luego me regocijo de mi gran plasticidad cognitiva o capacidad de adaptación, pero siempre queda algo, un qué, un porqué, una inexplicable necesidad de seguir sintiendo miedo para seguir superándome y mantener el pensamiento en el límite del razonamiento obsesivo; no pienses tanto, te dicen, pero lo cierto es que tanto no pienso, más bien siento; y entre mis sentimientos, me supera la idea de que nada en mi existencia se sostendría si no fuese por las concesiones.

Esta idea entre ceder o rebelarme me mantiene en un estado de agitación constante, una tensión personal no resuelta que acondiciona mi felicidad y fragmenta la estabilidad de mis emociones; me hace ser consciente de que puedo hacer lo que se me antoje, pero sigo perteneciendo a un sistema de ciclos vitales interdependientes que no se afrontar en soledad.

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