martes, 22 de septiembre de 2009

Delirium tremens

Me decía mi hermano menor, desde que has dejado el bourbon apenas escribes, y tiene razón. Pero antes de reflexionar si mi creatividad sufre síndrome de abstinencia, me gustaría definir uno de los conceptos que aparecerá en estas líneas: la producción cultural personal. Asociar el arte a mis composiciones, ya sean plásticas o literarias, me violenta. Desde que empecé a escribir poemas, mejor o peor, tengo claro que mis versos no alcanzan la poesía, a excepción de unos pocos que indulto por el sentimiento profundo que me indujo a escribirlos; popularmente tenemos el desliz de confundir ambos sustantivos como sinónimos, siendo frecuente escuchar escribo poesía, en lugar de escribo poemas, pero debemos ser prudentes y evitar este tipo de error, puesto que no hace justicia al virtuosismo artístico que encierra la verdadera poesía. En mi caso, el único que tengo derecho a clasificar, está claro: mis versos no son poesía, pero si una producción literaria que contribuye a mi desarrollo personal y cultural, influya ésta o no en mi entorno social inmediato. Aclarado esto, ¿qué significa que mis composiciones culturales estén empapadas de whisky americano?, significa que mi impulso creativo, desafortunadamente para mi ego, aunque siempre hay excepciones, se encuentra asociado a ciertos estados emocionales melancólicos, intensos y extremos. La estabilidad emocional, quiera o no, influye en mi creatividad, no porque limite la capacidad de crear (ésta con dedicación y práctica siempre se puede potenciar), sino porque pierdo los sentimientos que retroalimentan mi productividad, emociones derivadas de la construcción de la propia obra y que recompensan mi espíritu creador con una satisfacción sublime que refuerza la conducta o voluntad de seguir ampliando mi personal producción cultural.
Es cierto que me he estabilizado y escribo menos, pero eso es un buen síntoma que mi salud emocional agradece, más teniendo en cuenta que no regreso a un punto de partida no deseado y que sigo desgarrando mis adentros para cambiar en mí todo aquello que no me satisface como persona.

No hay comentarios:

Publicar un comentario