viernes, 13 de noviembre de 2009

Kamikace: Llevado por el viento divino

El navegador emula el trayecto del avion, se aproxima la noche perpetua, me fundo en su oscuridad pero despierto, las luces del ala anuncian que mas alla se vislumbra Orion, busco ganarle un dia a la vida y me apego a Japon, el pais del sol naciente.

Siento una ambiguedad en mis emociones, la experiencia nipona me embriaga, pero la lejania de los seres queridos me devuelve una melancholia perdida hace unos meses, mas ahora que tengo una persoma amada que echar de menos.

No me asombro, esta ambiguedad ha crecido conmigo, me calzo como un hombre, pero me peino como una mujer, pienso como ellos, pero comparto las emociones femeninas de ellas, soy ambiguo en todos los sentidos, aunque no me he percatado hasta hace poco, gracias a unos cambios en mi manera de pensar y en mi propiocepcion.

El contador cuenta, me reservo los yenes que me quedan para calentar el estomago, despues de hacerle una reverencia a la computadora, cerrare la conexion y me despedire del equipo, de momento, mi unico amigo aqui en Tokyo hasta que desembarque mi hermano dentro de algunas horas.

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