martes, 13 de abril de 2010

El último grifo con agua

Capítulo 1: La gota.

P.1: ¿Excede ese cubo de 2.800 cm3?
P.2: Es la primera vez que lo utilizo, me hicieron un agujero en el mío.
P.1: No sirve.
P.2: Es lo único que he podido encontrar.
P.1: Vuelve otro día.
P.2: Pero…llevo tres días sin agua.
P.1: Busca un recipiente que respete las medidas y vuelve…

-…-

Capíulo 2: Hidrógeno (2)

P.3: Deberías cuidar más tus pertenencias.
P.2: Estoy cansado de este servilismo.
P.3: Al menos tú no soportas el peso de una familia.
P.2: Tonterías, todos tenemos nuestras propias necesidades.
P.3: Puedo compartir mi agua contigo.
P.2: Esto tiene que acabar, tenemos que sublevarnos.
P.3: ¿Qué estás diciendo?
P.2: Tenemos que reventar este sistema, tenemos que apoderarnos de ese grifo y repartir el agua libremente entre todos.

-…-

Capítulo 3: Oxigeno

P.4: ¡Fuego! ¡Fuego!
P.1: ¿Qué ocurre? ¿Cuál es la alarma?
P.3: Se está quemando el hangar de los telares. ¡Necesitamos agua para apagar el fuego!
P.1: ¡Quietos, los telares no son un recurso de primera necesidad!
P.3: ¡Necesitamos agua! ¡Agua! ¡Agua!
P.1: Atrás, no sigáis avanzando.
P.2: Apartaos, ¡a muerte!
P.1: ¡Motín! ¡Motín!

-…-

Capítulo 4: Oxígeno (2): oxigenada

P.1: No aguantarán tres días sin beber.
P.5: Es posible que hayan acumulado algo de agua durante estos días.
P.1: Seguro que no la suficiente, nosotros podemos resistir más en ayuno.
(…)
P.3: Debemos hacer que salgan de ahí, están enrocados.
P.2: No tienen comida, pronto se rendirán.
P.3: Pero nosotros necesitamos agua, ¡necesitamos beber!, ¡ellos tienen el agua!
P.2: Pues quitémosela. Vayamos a las grietas del Norte y envenenemos el agua. Cuando no tengan qué beber, se rendirán.
P.3: ¿Estás loco? ¿Qué beberemos, entonces?
P.2: El efecto del veneno durará cinco días, es suficiente, mientras podemos aguantar el alzamiento si racionalizamos nuestras reservas. Ellos no habrán caído en esa precaución.
P.3: Quizás tengas razón.

-…-

Crónicas del último grifo del planeta con agua potable:

La noche de autos, los rebeldes envenenaron las aguas de El Último Río por las grietas del Norte.

Los guardianes del grifo se rindieron y cedieron el poder al grupo insurgente de Neil (P.2).

Los nuevos líderes impusieron un precio al agua que debía pagarse con otros bienes materiales u otros abusos de tipo personal.

El día que envenenaron el río, Neil descubrió en las grietas un acceso secreto a las aguas de un torrente anexo, un afluente que no quedó contaminado por el veneno. Él y su grupo rebelde beben el agua de ese torrente.

Meses después, el agua que se recoge del grifo sigue parcialmente envenenada.

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