martes, 15 de septiembre de 2009
Semántica de un fracaso matrimonial
Dices que no estás bien en el trabajo, que tu nómina es baja, que tu jefe se aprovecha y uno de tus compañeros te hace la vida imposible; dices que no te revisan el salario, que en el contrato no aparece la categoría que te corresponde, que no te tienen en cuanta en los ascensos, que nunca aprueban tu cuadrante de vacaciones; dices que has perdido tu vida social, que tus amigos no te llaman, que cuando quedas con ellos no consideran tu opinión en las decisiones, que te incomoda su distancia, que parece que no se alegren de verte; dices que te pone de los nervios que no te comprendan, que discutir te agria el carácter, que te agobias y prefieres quedarte en casa, pero te pudre encerrarte y no soportas el ruido de los vecinos, no toleras que el barrio se haya llenado de inmigrantes; dices que todo está desordenado en estas cuatro paredes, que no colaboro en las tareas del hogar y descuido la educación de nuestros hijos; dices que no me preocupo de tus cosas, que he cambiado, que sientes en tu interior un enorme vacío y que ya no me quieres. Dices tantas cosas que no te escucho, amor, que no puedo, aunque lo intente, seguir escuchándote.
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Corto y directo. Me ha gustado mucho.
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