martes, 5 de mayo de 2009

La otra

Tengo un amigo (siempre es un amigo) que se enamoró de su pareja por el perfil de su rostro. Dice que el perfil de su mujer es el más bello del mundo. El problema es que no sabe mirarla de otra manera.
Esto le aporta algunos conflictos. Es incapaz de mirarla de frente a los ojos mientras hablan porque no la encuentra tan bella. Tampoco puede practicar sexualmente el misionero, confiesa que le invade un sentimiento de culpabilidad porque es como estar con otra mujer. En fin, que mientras él la mire de lado, no pasa nada. Ahora, de frente, se juega el divorcio.
Naturalmente, este amigo mío no le ha dicho nada a su esposa y ella piensa que tiene un problema de comunicación con su marido: ¿Por qué nunca me miras mientras te hablo? ¿Por qué siempre me besas con los ojos cerrados? ¿Por qué cierras la luz cuando hacemos el amor? ¿Por qué te sientas en los restaurantes a mi lado y no delante? ¿Por qué te da por hablarme cuando estoy ocupada en otra cosa? No sabe que su perfil es lo que le mantiene enamorado día tras día. Es más, la actitud extraña de su pareja le hace sospechar que puede haber otra mujer.

Este tormento deriva en días de nervios, días de ansiedad, días en los que ella piensa lo dejo todo, pero aguanta un poco más y no dice nada. Lo sufre en silencio y pasa las horas leyendo.
Mientras, su marido la observa y se recrea en la belleza de su silueta. Lástima del carácter tan raro que tiene, piensa, podríamos ser tan felices.

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