miércoles, 14 de octubre de 2009
Extenuación
Qué bonito es el cansancio cuando no te pesa, cuando el agotamiento es el resultado de explotar a fondo las experiencias diarias que te satisfacen y no tienes suficiente, escribo de vivencias sin pretensiones ni grandes propósitos, enamorado de la sencillez de las cosas y su accesibilidad. Qué bonito cuando los ojos te arden de no dormir, porque las noches son pasionales y los días se hacen cortos, porque no encuentras el momento de recogerte y volver a casa, porque tu inercia es espontánea y descontrolada. Qué emocional es desentenderte de tus responsabilidades cuando lo único que peligra es tu salud y prefieres correr el riesgo de morir de vida. Qué importante es sentir que respiras, que mueres, que puedes dejar de asentar la cabeza cuando no tienes compromisos y te ríes de tus limitaciones, qué bello es sentir, sí, sin pausa ni prisa, con pasado y futuro, en presente.
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