[Siento que es un buen momento para reflexionar, para hacer una introspección de estos últimos meses y valorar mi actitud, sin entrar en detalle sobre los acontecimientos y las circunstancias; comienzo a tomar conciencia de ciertos resultados y percibo que puedo ser parcialmente conclusivo.]
Sosiego, te decían desde la salida de emergencia, pero tú, sin hacer caso, palpabas las paredes en la oscuridad buscando otra puerta.
[El proceso de estabilización ha requerido esfuerzo, no es sencillo recuperar el equilibrio interior cuando el ego se quiebra para reestructurar tu simbólica percepción de la vida, de una vida que pasa y pasa y no dejas de pensar, chico, todo llega, todo tiene que llegar, pero así que llegue, es mejor que pienses que debes dejarlo pasar y continuar.
En ese puente de frágiles cimientos que construí para cambiar mi personalidad, no hizo falta dinamitar los arcos para caernos al río mi yo y mi alter-ego, ambos nos lanzamos una y otra vez de manera voluntaria a unas aguas desconocidas, inmunes a la hipotermia y al miedo de no saber nadar a contracorriente.
En el trayecto, la ayuda externa que busqué ha dado sus frutos, quizás porque mi terquedad quería que los resultados fuesen positivos; me satisface comprobar que tiendo a buscar solución a mis problemas, pero desconozco el origen de este espíritu compacto capaz de enfrentarse a las adversidades seducido por el placer de la superación de la melancolía, una pasión emocional que me enamora de mí mismo y me permite seguir hacia delante con la fuerza del optimismo.
Y reconciliado conmigo, logro de nuevo compartir sentimientos desde la equidad, y reconciliado con la vida, creo que puedo volver a confiar en el azar y dejarme llevar.]
Sosiego, te decían, pero el humo no te dejaba respirar y, cuando las llamas te alcanzaron, el fuego ya no te importaba: tu alma se había comenzado a liberar. Incinerado de rodillas encontraron tu cuerpo, apenas a unos metros de la puerta de salida principal. Tú todavía estabas allí y aún te mirabas, esta vez desde las escaleras de socorro, cerrando la salida de incendios y los recuerdos que te ahogaron de aquel local.
Sosiego, te dijeron, ¿comienzas ahora a ver con claridad?
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