Desde el banquillo siempre se sufre más. Es una ley universal. A título personal pienso: me gustaría salir y colaborar en la remontada, pero por otro lado la duda de pifiarla y ser el culpable de la derrota equilibra mis emociones y acepto que sea el entrenador el que tome las decisiones.
En público apenas suelto palabra. En cambio, en un banquillo bramo como un becerro hasta la afonía, dando instrucciones y más instrucciones de juego.
Mi entrenador me ha mirado y ha dicho, calienta chico, entras en 3 años. Él sabe que es el lider del grupo y el capitán el lider de los jugadores titulares, pero también es consciente que yo soy el lider del banquillo.
Debo calentar rápido, 3 años pasan rápido.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario