Es curioso como toda cultura depende de un saber popular transmitido de generación en generación para perdurar. Algunos escépticos identifican este mecanismo como corrupto y alegan que tiene como único fin mantener el orden establecido y la estabilidad emocional del ser humano. Estos mismos teóricos, que aluden a la necesidad de cambio como una característica propia de la naturaleza humana, elevan la contradicción como una de las propiedades más significativas que tenemos como especie. La contradicción nos ha permitido evolucionar cultural y tecnológicamente, pero después buscamos de nuevo el equilibrio para estabilizar el orden y naturalizar los cambios.
Este proceder hoy en día se ha institucionalizado y se le denomina I+D, la adición de Investigación y Desarrollo. Si extendemos la fórmula obtenemos que:
I+D / Orden = Contradicción
En consecuencia, I+D es el producto del Orden por la Contradicción.
La última conclusión de este estudio es que el desarrollo, entendido como innovación o cambio, no beneficia al ser humano como especie a menos que deje de concebirse la cultura como garantía del orden establecido. La Humanidad no se beneficiará de los cambios si no se produce la consecuente ruptura, modificación o eliminación del orden cultural.
Este proceder hoy en día se ha institucionalizado y se le denomina I+D, la adición de Investigación y Desarrollo. Si extendemos la fórmula obtenemos que:
I+D / Orden = Contradicción
En consecuencia, I+D es el producto del Orden por la Contradicción.
La última conclusión de este estudio es que el desarrollo, entendido como innovación o cambio, no beneficia al ser humano como especie a menos que deje de concebirse la cultura como garantía del orden establecido. La Humanidad no se beneficiará de los cambios si no se produce la consecuente ruptura, modificación o eliminación del orden cultural.
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