jueves, 9 de abril de 2009

No estamos de reformas

El pasado martes me fui a confesar. No es que yo sea creyente, pero no está mal charlar de vez en cuando con un extraño, y más si es anónimo y no tienes tú que aguantar sus rollos ni pagarle como a un psicólogo.

- Ave María Purísima, lo cierto es que últimamente me encuentro apático sexualmente. Hace tiempo que no me insinúo a una mujer.
- Por favor, salga del armario.
- ¿Cómo?
- Que salga del armario de una vez.

Pues resultó que allí no había ningún cura, pero sí un paleta remendón. No es que tenga prejuicio contra los paletas ni me considere yo un erudito, pero me indigné. Mira que no saber que ese armario se llama confesionario.
Tampoco tuve con él un problema de comunicación, no, pero debí desconfiar en cuanto no me respondió al ave con un sin pecado concebida.
El párroco del centro se disculpó más tarde. Le aconsejé que colgaran un cartelito de estamos de reformas, pero me reprendió diciendo que eso podía inducir a malas interpretaciones.

No hay comentarios:

Publicar un comentario