jueves, 6 de agosto de 2009

Segundas reglas

Ramblas, ocho de la tarde, bajo la mirada de los transeúntes un hombre camina sobre sus pasos dibujando en el suelo dos círculos entrelazados.

Hace unos años un joven que siempre vestía camisa blanca y pantalones negros intentó captarme para una orden religiosa, predicaba que todos los hombres habían nacido para ser ángeles, se equivocaba, pero no iba mal encaminado. Por fortuna, yo no fui uno de esos entes celestiales que buscaba para redimir los pecados humanos.

En las sociedades humanas cada sujeto cumple dos funciones: su oficio social, ya sea remunerado o no, y su cometido homínido, conducta habitualmente anulada de manera parcial o completa por los procesos de socialización.
La primera de estas funciones, en la mayoría de casos, es opcional, se puede elegir. La segunda, ligada a la genética de cada uno, es inherente, innata, pero no se ejecuta de forma voluntaria, sino que es de proceder reflejo.

En mi grupo extenso, me refiero a todas aquellas personas que interactúan conmigo en un entorno inmediato medio, es decir, amigos, compañeros de trabajo, vecinos y terceros con los que mantengo un cierto contacto y puedo desarrollar un perfil descriptivo mínimo, he podido detectar varias de estas funciones conductuales naturales, entre las que se encuentran los sujetos zángano, los sujetos operador, los sujeto soldado, los sujetos facilitador, los sujetos instructor, los sujetos protector-cuidador, los sujetos dirigente y los sujetos reproductor, por citar algunos de los más importantes.

Un individuo puede estar capacitado para ejecutar más de una función, pero destacará en una determinada debido a sus cualidades físicas y psíquicas concretas.

En mi caso observo que dispongo de un campo de visión periférico excelente, una capacidad aguda para detectar movimiento en distancias lejanas, tanto en zonas urbanas como boscosas, un olfato fino, reflejos rápidos que puedo alternar con periodos de inmovilidad extensos, una capacidad de alerta constante, prudencia, empatía y paciencia. Tengo mis dudas, podría ser un sujeto guardián, no lo sé, pero sí tengo claro que estas cualidades en la actualidad no son prácticas para tener éxito en según qué aspectos de mis relaciones personales. Podría salvar estas últimas potenciando mis virtudes sociales, pero me fastidia tener que ser un producto de mercado.

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