miércoles, 22 de julio de 2009

Ardvi Sura (incontaminable)

En este andar pausado y rezagado no apagué los pozos incendiados de Basora, no busqué tu mirada en los escombros de Düzce ni sentí tu complicidad en la media luna roja de Ramallah. En mis vigilias perdí la plegaria en pleno peregrinaje, me enrolé en las guerras médicas para asediarte y comprendí que en las almenas de Troya no había arquero sin el punto de mira en mi estandarte. No contento, solicito a las cariátides que se alcen para romper sus ornamentados arquitrabes, me reembarco a Venus y me injerto escamas de escualo en los mares de Gattaca para acompañarte.

La providencia de Delfos nos augura cielo despejado y orientación norte, lamasus de enormes proporciones aguardarán nuestra llegada y el emperador, arrodillado, nos preguntará nuestros nombres. El mío por un momento se me había olvidado, suerte que sin pedírtelo tú lo pronunciaste.

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